Justo el pasado viernes 18 tenía la idea de escribir "algo", los motivos creo que no faltan y hasta la misma ausencia de motivación para escribir se convierte en unas líneas de escritura. Sólo que la noticia mañanera me rebazó; un enorme hueco en el estómago y en el corazón taladraron mi horizonte, sintiendo que nada lo podía resanar: la muerte de José Saramago.
He de confesar que lo leí por primera vez recien le dieron el Nobel de literatura allá por 1998, caí en esa moda de empezar a leer a un premio Nobel... moda quizá tonta, pero quedé atrapado.
Ensayo sobre la ceguera se convirtió en el acceso a una forma diferente de re-pensar el mundo a través de la ausencia del sentido de la vista. Mi sensibilidad no fue ajena a lo que fuí encontrando en medio de sus renglones y páginas. A partir de ahí su escritura hizo mella en mi.
El Evangelio según Jesucristo, mostró en sus letras una naturaleza humana desnuda con nada de divinidad. Y si la historia se escribe así, es porque hasta los dioses son humanos.
La Caverna... un mundo donde lo técnico y lo tecnológico separan cada vez más a los humanos de lo sensiblemente humano.
No soy un experto en la obra de Saramago ni pretendo hacerlo; pecaría de vanidad si presumiera que lo ví pasar frente a mi... ese momento no lo olvidaré. Como no olvido el hueco que deja en el mundo de las letras...
Mi mundo ha perdido una manera distinta de interpretar la existencia y la interrogante por excelencia. Su ausencia física me duele, pero su obra trasciende lo inexorable del tiempo y es ahí donde tal vez todos hemos ganado: el legado de su obra.
Gracias señor José Saramago por enseñarme un mundo netamente humano con los ojos blancamenteciegos en la compañía de un perro de nombre Encontrado.
He de confesar que lo leí por primera vez recien le dieron el Nobel de literatura allá por 1998, caí en esa moda de empezar a leer a un premio Nobel... moda quizá tonta, pero quedé atrapado.
Ensayo sobre la ceguera se convirtió en el acceso a una forma diferente de re-pensar el mundo a través de la ausencia del sentido de la vista. Mi sensibilidad no fue ajena a lo que fuí encontrando en medio de sus renglones y páginas. A partir de ahí su escritura hizo mella en mi.
El Evangelio según Jesucristo, mostró en sus letras una naturaleza humana desnuda con nada de divinidad. Y si la historia se escribe así, es porque hasta los dioses son humanos.
La Caverna... un mundo donde lo técnico y lo tecnológico separan cada vez más a los humanos de lo sensiblemente humano.
No soy un experto en la obra de Saramago ni pretendo hacerlo; pecaría de vanidad si presumiera que lo ví pasar frente a mi... ese momento no lo olvidaré. Como no olvido el hueco que deja en el mundo de las letras...
Mi mundo ha perdido una manera distinta de interpretar la existencia y la interrogante por excelencia. Su ausencia física me duele, pero su obra trasciende lo inexorable del tiempo y es ahí donde tal vez todos hemos ganado: el legado de su obra.
Gracias señor José Saramago por enseñarme un mundo netamente humano con los ojos blancamenteciegos en la compañía de un perro de nombre Encontrado.


21:20
Víctor Victoria
