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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Segunda conversación: 'El fútbol y las letras'





¡Por fin! Una segunda conversación alrededor de dos de las grandes pasiones del mundo: el futbol y las letras.


Ojalá y sea de su agrado. Café para comentar.

jueves, 5 de agosto de 2010

Con Chet Baker en el café

1.
Hay etapas en nuestra vida que se cierran sin darnos cuenta de cuándo suceden y también existen otros momentos que nosotros mismos clausuramos con la certeza de hacerlo. Esto viene a cuento porque el escritor Julio Ramón Ribeyro mencionaba que cuando uno ha sido feliz en una ciudad es mejor no regresar a ella, ya que una segunda visita a ese lugar puede no ser tan satisfactorio como la vez primera; y eso puede llegar a ocurrirnos.

2. Visité en enero, de hace dos años, un pequeño pueblo de nombre Charleston, en el estado de Illinois, en el frío intenso que azota cada año al norte de EE. UU. Me pasé una semana visitando a un viejo amigo, aunque él aún es joven siempre nos hemos entendido en los viajes y la noche. Viví cerca de nueve días en ese lugar, para disfrutar de ese frío que tanto me gusta. Cuando me levantaba lo primero que hacía era vestirme, con mi abrigo de color rojo y una bufanda que recién me habían obsequiado. Con mi indumentaria puesta, ahora estaba listo para atravesar todo el campus de la Universidad de Charleston. Los edificios siempre me han parecido de un corte gótico, acompañados de árboles altos que se encuentran a lo largo del camino.
Con todo y ese frío, que siempre me hace sentirme como en casa, hasta allá iba para reunirme con mi amiga para planear a dónde ir a comer y charlar sobre los pormenores del día. El paisaje a simple vista podía parecer desolador, pero a medida que uno se aclimata se torna familiar. En esos trayectos que hacía para reunirme con mi amiga me acordé de una frase de Albert Camus que tiene en ese libro de ensayos de El verano: “son ciudades sin pasado. Son por tanto ciudades sin abandono y sin enternecimiento. En las horas de tedio, que son las de la siesta, la tristeza se hace allí implacable, falta de toda melancolía…Estas ciudades nada ofrecen a la reflexión, pero lo ofrecen todo a la pasión”.
Fuera de todo momento de introspección, el aprecio por todo lo que rodea a ese poblado fue como sentí una afinidad. Esto siempre se lo hice saber a mi amiga y creo que me entendió. Supo descifrar mis palabras. Durante el almuerzo recordábamos acerca de los momentos más risibles de nuestra vida. Ambos nos reímos y nos dimos cuenta que a pesar de momentos serios de la vida, habría que tomarla a la ligera, sin mucha seriedad. Además, las personas hacen a los lugares, los enriquecen, en pocas palabras, dan un matiz que cobra relieve y que no sería lo mismo sin ellas.
Por la noche veía a mi amigo y comentaba de cómo la distancia nos había separado en lo físico, más no en los recuerdos. De cómo los caminos de la personas toman rumbos distintos, pero la amistad es siempre la que perdura. Ahora que pasé algunos días del mes de julio en ese mismo lugar, mi amigo ya no estaba, se había ido a la ciudad de Chicago, que siempre me ha parecido muy cosmopolita y llena de vitalidad. Por el contrario, mi amiga aún continuaba en Charleston. Tenía algunos pendientes con sus clases y su trabajo. Parecía que el tiempo no hacía mella en ella. Había estrenado su apartamento en mayo y me mostró muy contenta la manera en que lo había decorado con los objetos que ha coleccionando durante sus viajes por América Latina y por el gusto que siente a todo lo diferente a sus orígenes.
El último día de mis estadía en Charleston me acordé nuevamente de una frase de Albert Camus: “En medio del invierno venía a saber que en mí había un verano invencible”. El verano continua allí, mientras dejo momentos llenos de secretos y de varia tazas con café que me acompañaban durante las mañanas en casa de mi amiga, mientras Chet Baker tocaba su trompeta.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Elegí la música, luego la historia y después los tragos

Una excelente recomendación para la lectura. Tomado del diario EL PAÍS.


ENTREVISTA: El triunfo del misterio F. G. HAGHENBECK Escritor
ROSA MORA - Barcelona - 11/07/2009

No es aconsejable beberse seguidos los 26 cócteles que encabezan los capítulos de esta divertida novela. No llegarían al final y vale la pena. Trago amargo (Roca Editorial), de F. G. Haghenbeck, un mexicano de origen alemán que responde por Francisco, es una mezcla de ficción y realidad tan lograda que al final ya no se sabe qué es verdad y qué es mentira.

John Huston decide rodar La noche de la iguana en la playa de Mismaloya, en Puerto Vallarta (México), y allí llega con su troupe: Richard Burton, que se pasa el día haciendo gasto en la barra del bar; Elizabeth Taylor recién separada de Eddie Fisher; Ava Gardner, Deborah Kerr, el Indio Fernández... Policías corruptos, como el sargento Quintero; el abogado de los bajo fondos Bernabé Jurado, más conocido como abogánster; y un personaje entrañable, Billie Joe, que aparece y desaparece. "Casi todos los personajes son reales", dice el director.
Los actores se odian. Huston les regala pistolas de oro con balas de plata por si quieren matar entre sí, y alguna de esas balas se escapará. A Hollywood no le gusta tener tratos con la policía y mucho menos con la mexicana. Por eso el productor contrata a Sunny Pascual, que se autodefine así: "Sólo soy un sabueso beatnik de nombre Sunny Pascual. Mitad en todo: mitad mexicano, mitad gringo; mitad alcohólico, mitad surfer;? mitad vivo, mitad muerto".
Sunny es amoral y sarcástico y Haghenbeck explica que estas características proceden del cómic, al que ha dedicado buena parte de su vida. El lenguaje, ágil, con la mezcla de idiomas, es uno de los aciertos de la novela. "El personaje", dice, "tiene poco que ver con él, al menos tal como es en la actualidad, ahora que es padre y se ha vuelto un hombre serio". El escritor cuenta que su padre "fue librero" y, como "rebeldía", se negó a leer libros. Hasta los 25 años. Entonces leyó todo Raymond Chandler y se empapó del detective Belascoarán, de Paco Ignacio Taibo II. De esos modelos tan distintos surge Sunny Pascal.
Lo que se ve en la novela es mucha acción, alcohol y drogas. Lo que aparece por detrás es bastante corrupción. Al productor del filme le apoyan "ciertos grupos". La mafia ya no es como la que aparece en las películas, ahora son altos ejecutivos de Hollywood. Además, hay una especulación inmobiliaria para convertir la playa de Mismaloya en un enclave de lujo.
La estructura es original y atractiva. Abre cada capítulo la receta de un cóctel, su historia e incluso la música que mejor combina con la bebida. Por ejemplo, lo que más le va al Martini seco es Witchcraft de Frank Sinatra; al Cuba Libre, Compay Segundo; al Gimlet,Call me irresponsible de Wayne Newton... "Me fascina la música de los sesenta, se podía beber con ella, hablar con ella. Ahora ya no". "¿Cómo organicé la novela? Primero elegí la música, la escuchaba continuamente mientras escribía. Luego, la historia y por último los tragos".
De la lectura de Trago amargo se desprende cierta tirria hacia Hollywood. Haghenbeck cuenta cómo en cierta ocasión quisieron comprarle los derechos de un cómic, pero empezaron a cambiar y añadir tantas cosas que no quedó nada del original. "Destrozaron mi historia. Tienen mucho dinero pero a pesar de ello el 99% de las películas que hacen son malas, aunque el 1% es excelente".Abre cada capítulo de su novela 'Trago amargo' con la receta de un cóctel.

miércoles, 7 de julio de 2010

Ahora que vuelvo

“Por qué siempre es de nosotros de quien
nos separamos cuando dejamos a alguien”
Fernando Pessoa

Ahora que vuelvo a ver aquella magnifica e inolvidable película de Jean Luc Godard títulada El desprecio, me viene a la mente la historia de una pareja, de los amantes que se diluyen en un instante. Godard retrata con singular maestría al personaje de Brigitte Bardot: enigmática, callada, deseada. Nadie como el cineasta francés para guiar un papel como el de la Bardot.
2.
Regresé a Veracruz para acordarme de Agustín Lara. Para rememorar su figura artística y su persona. Había momentos que seguí sus pasos, sin alcanzar aquella conquista que tuvo con María Félix. No hace falta tener una mujer del mundo espectáculo y artístico para ser felices. Por ello, cuando alguien me pregunta que estrella del cine o de la música me roba mis sueños, suelo contestar que existe más belleza y verdad en una mujer que se encuentra en el autobús, en la avenida o en un aeropuerto.
Nuestros encuentros con una dama en algunos de estos lugares siempre son tan extraños y misteriosos como la vida misma. Cuando nos toca conocer a alguien nunca sabemos si esa historia terminará enseguida o se prolongará por el resto de nuestra vida. Ya lo decía Ricardo Piglia, qué habría pasado si actuáramos diferente con un guiño o una palabra, por un instante, con una mujer ¿Nuestra vida hubiera cambiado? La historia de dos personas es tan azarosa, como incierto el porvenir. Se crean planes, se construye el futuro, intentamos ser arquitectos de nuestra vida, pero el destino es otro.
Se ha escrito mucho sobre este tema y ahora me viene a la mente Rojo, de Kieslowsky o Reconstruction de Kristopher Boe. También está esa novela de Julio Cortázar: Rayuela. La lista sería interminable sobre el tema. Pero al final lo que quedan son los personajes de carne y hueso que interpretamos. En ocasiones le damos una segunda vida a esos personajes de ficción si proponerlos nosotros. Y es ahí cuando se junta la ficción con la realidad ¿Cuándo comienza una historia y cuándo acaba?
3.
Existen personas que nunca se han detenido y levantado su cara para hacer una pausa y ver lo que se ha hecho o dejado de hacer, sólo viven, no piensan, no sienten. La vida es un instante, decía un clásico. “La vida es corta y aún así nos aburrimos”.
Hago una pausa, levanto la cara y enciendo una cigarro, mientras exhalo me doy cuenta de las personas que ya no están, que dejaron la banca vacía del parque en donde se sentaban. Hay personas que entran y salen de nuestra vida como una ventisca, pero hay otras que se adhieren a nuestro recuerdo, a nuestra identidad. Nuestra persona se debe, mucho o poco, a ellas. Pero de nosotros depende asimilar todo aquello para ser nosotros mismos. Algún día seré de esas personas que dejé de sentarme en la banca del parque o que deambule por la calles, caminando para evitar ser olvidado. La puntualidad es necesaria, pero es mejor en ciertos momentos retrasarse hasta que empiece el alba.

martes, 29 de junio de 2010

(Nos han dado todo...)

"Nos han dado todo, nos han dado toda la información, pero no nos han explicado nada. No puede explicarse. Creo que esta es la única razón para dedicarse al arte, mostrar el absoluto misterio de las cosas". John Banville

En esta tarde necesité leer algunas líneas de Banville. Es cuando lo imprevisto, o lo prevesible llega cuando menos se lo espera uno, sacude la vida. Con el maestro de las máscaras, áquellas donde sus personajes son seres que enfrentan la vida trágica de por medio, en dónde se sienten derrotados y conocen el origen de ello. Pero no hacen nada, viven en su mundo asfixiante. Desde Eclipse y Shroud (Imposturas), a los personajes, la vida ha dejado de serles placentera. Alex Cleave y Axel Vander, el primero actor y el segundo docente, están en la sociedad sin nada que demostar. La enfrentan y eso les cuesta. Seres marginales y marginados por comportarse sin falacias. Tienen un misterio que el lector debe descubrir y una vez descifrado, quien lo lee, sabe que el mundo ha sido explicado por Banville, aunque algunos no lo entiendan.

*
Decía Julio Ramón Ribeyro que para encontrar nuestro verdadero rostro bastaba con fumar un cigarro enfrente del espejo y conoceríamos lo que somos. Hace rato que deje de fumar, por lo tanto no sabré cuál es mi verdadera cara.

 
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