sábado, 10 de julio de 2010

Viajes de habitación

1.
A veces, parece como si nunca hubiera salido de mi cuarto. Como si todo lo hubiera creado de mi habitación y el poder inigualable de la inventiva. Pero he tenido la oportunidad de salir y viajar, y regresar. Saber de que el mundo no se reduce a una lengua o una historia. Sino que por más que se viaje, siempre seremos ínfimos ante todo. Todo esto me lo cuento al lado de la ventana de mi habitación del hotel en las playas de Oaxaca. Mientras contemplo la luna, en este lugar lejos de toda civilización, y lo domino, una mar imponente se encuentra enfrente de mí, inabarcable y quieto, pero que su furia puede despertar en cualquier momento. Como puede hacerlo alguna persona ante cierta situación.
2. Me encuentro en el aeropuerto, minutos antes de tomar mi vuelo que me lleve a Alemania, y no existe una viaje que se le pareciera al anterior. Hace un año viajaba a la misma ciudad, ahora mi destino es el mismo, pero en otras circunstancias. Me gusta el viaje por el transcurso, ya lo decía Homero, y no el destino. Me imagino subiendo al avión y pensando en las etapas que termina uno en su vida. A veces son difíciles, pero es mejor dar un portazo y continuar. Decía Julio Ramón Ribeyro que "la única manera de continuar en vida es manteniendo templada la cuerda de nuestro espíritu, tenso el arco, apuntando hacia el futuro". Apunto al futuro (¿el de hoy o el de mañana?), con la cuerda de mi espíritu tenso.
Reacciones:

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

¿Y si yerras el tiro?.

Víctor Victoria dijo...

...a donde apuntes mientras la fuerza de tu cuerda no se rompa, no importa a que lugar o posición llegue la flecha.

Éxito en ese viaje amigo!

 
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